¿HAS SUFRIDO UN ACCIDENTE DE TRÁFICO? En este artículo procederé a contarte aquello que debes tener en cuenta.
- Jennifer Luengo

- hace 10 minutos
- 3 min de lectura
Cada vehículo adquirido cuenta con un valor venal determinado, el cual disminuye de forma progresiva con el paso del tiempo, aunque existen algunas situaciones excepcionales. Para calcular este importe se consideran factores como la marca, el modelo, las características técnicas y la antigüedad del automóvil. En cambio, aspectos como el kilometraje recorrido o el estado de mantenimiento no influyen en el valor venal estándar.

¿Para qué sirve el valor venal de un vehículo?
El valor venal es la referencia económica que se utiliza en diferentes procedimientos relacionados con un vehículo. Resulta fundamental para dos cuestiones fundamentalmente:
Para que las compañías aseguradoras calculen las indemnizaciones tras un accidente
y también para calcular la base y poder determinar determinados impuestos en operaciones como la compraventa o la donación.
¿Quién establece ese Valor Oficial?
Lo establece la Administración Pública y se publica periódicamente en el Boletín Oficial del Estado (BOE). En estas tablas aparecen clasificados los vehículos por marca y modelo, asignándoles un importe de referencia según sus características y antigüedad. Esta valoración es la que se emplea en tasaciones, peritaciones, trámites fiscales y reclamaciones ante las aseguradoras.
La regla general es que, cuanto mayor es la antigüedad del vehículo, menor será su valor venal. Aunque, existen excepciones, como puede ocurrir con determinados vehículos históricos o de colección, cuyo valor puede aumentar debido a su exclusividad o interés patrimonial.
¿Qué ocurre con el valor de los restos tras un siniestro total?
No es tan infrecuente que las aseguradoras declaren siniestro total el vehículo afectado cuando eso ocurre, la indemnización no siempre coincide con el valor venal íntegro. En estos casos entra en juego el llamado valor de restos, es decir, el importe que todavía conservan las piezas o componentes que pueden reutilizarse o venderse.
Habitualmente, la indemnización se obtiene descontando ese valor de restos del valor venal del vehículo. En este caso, el propietario puede, quedarse con los restos y conservarlos para luego venderlos y obtener de esta forma un beneficio adicional.
¿Qué es el valor de afección?
Cuando se produce un accidente, se produce un perjuicio y es a través del valor de afección que se pretende compensar, al menos parte, de ese perjuicio ocasionado. Por lo que, podemos decir que, el valor de afección es un concepto jurídico que pretende compensar al propietario por la pérdida del uso y del vínculo que mantenía con su vehículo cuando este ha sido declarado siniestro total y no resulta viable o conveniente su reparación.
Se trata de una cantidad adicional que incrementa la indemnización basada en el valor venal, reconociendo que sustituir un vehículo por otro de características similares suele implicar un coste superior al reflejado en las tablas oficiales.
Diferencias entre valor venal y valor de afección
Aunque ambos conceptos están relacionados, cumplen funciones distintas:
Valor venal: corresponde al valor objetivo que tenía el vehículo inmediatamente antes del accidente. Se calcula siguiendo las tablas oficiales y constituye la referencia utilizada por las compañías aseguradoras.
Valor de afección: representa una compensación complementaria de carácter más subjetivo. Se obtiene aplicando un porcentaje sobre el valor venal y tiene en cuenta las circunstancias particulares del propietario y del vehículo.
¿Cómo se calcula el valor de afección?
Para determinar el valor de afección, es decir, esa compensación por el perjuicio de quedarte sin vehículo, pueden valorarse distintos aspectos, entre ellos:
El estado de conservación y la antigüedad del vehículo.
El uso que el propietario hacía del automóvil.
Los perjuicios ocasionados tras el accidente.
La necesidad de adquirir otro vehículo con prestaciones similares.
En la práctica, el porcentaje aplicado suele situarse entre el 10 % y el 50 % del valor venal, aunque lo más habitual es que oscile entre el 30 % y el 35 %. El objetivo es que la indemnización refleje de una forma más justa el valor real que el vehículo tenía para su propietario y facilite la compra de un sustituto equivalente.
En ocasiones las aseguradoras no quieren abonar las indemnizaciones causando un perjuicio al siniestrado por ello, si has sufrido un accidente de tráfico y se te hace un mundo la gestión de la indemnización, o cualquier cuestión relacionada con tu seguro, puedes contactar con nosotros en el 623 333 488.
Nos encontramos en calle panaderos 39 Valladolid.
Estudiaremos tu caso de forma personalizada y te ayudaremos a defender tus derechos.





Comentarios